Son momentos difíciles para el turismo en general y en específico para el rubro gastronómico. Los cocineros dedicados al estudio de la gastronomía, entendida desde un plano técnico, ya acostumbrados a turnos desgastantes y a la adrenalina de los “golpes“ constantes de un momento turístico que recién se levantaba del estallido social y se proyectaba con mucha expectativa y esperanza, observan hoy con incertidumbre desde sus casas, estáticos, como los salones lucen vacíos y los platos siguen ordenados en sus respectivos pañoles, los cubiertos quedaron repasados, las servilletas marcadas y pulidas las copas.

¿Qué hacemos en estos momentos de corona virus los cocineros? ¿Cómo nos paramos de esta situación al momento en que la pandemia descanse? ¿Podremos encontrar algún valor positivo de todo esto?

  1. Capacitación: Capacitarnos en materias teóricas, la teoría y el conocimiento gastronómico están en constante cambio y evolución, sin embargo, el tiempo siempre fue obstáculo para destinar atención a estas materias. Hoy, distintas plataformas nos invitan a conocer otras especialidades gastronómicas de manera virtual con las que podemos fortalecer el conocimiento que ya tenemos.
  2. Difusión: Es un momento donde hay muchas personas en sus casas, pendientes constantemente de sus dispositivos móviles y fijos. Es una tremenda oportunidad para que nosotros como cocineros podamos promover nuestra filosofía, en forma de recetas o de breves cápsulas gastronómicas de conocimiento. Es una oportunidad también para dar a conocer el sustento social y responsable de nuestros modelos de negocios, poder promover de esta forma las máximas que los sustentan y promover hoy más que nunca a los productores. Motivar también que las familias vuelvan a cocinar, a amasar, a crear y a reunirse como núcleo fundamental de la sociedad en torno a la mesa, que la “falta de tiempo” también nos había robado.
  3. Anticiparse al panorama más complicado: En unos meses más, cuando tengamos que integrarnos nuevamente a nuestras labores, ese momento no nos puede encontrar sin una planificación profesional, que creo que debe comenzar a pensarse ahora, en estos “tiempos muertos” que tenemos. Es momento de unirse como gremio y en virtud de la asociatividad, generar las soluciones profesionales y gastronómicas para enfrentar la crisis, abordándola en dos formas: la primera, configurar mesas de trabajo regional con el objetivo de dar apoyo a nivel local para nuestros comercios y la segunda, es unirse entre comercios para estructurar planes de oferta y demanda, de manera de poder palear el difícil momento que también enfrentarán nuestros comensales. Esto deberá ser configurado en la manera de entregar mayores beneficios y alianzas que generen y motiven en los consumidores a volver a creer que el servicio HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías) es una necesidad y que la gastronomía y el servicio que la complementa creen el interés y se proyecten como una solución vital al momento de buscar una experiencia alegre y sabrosa en este momento tan complicado que se avecina.

 

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