Una labor fundamental desarrolla la Unidad de Calidad y Seguridad del Paciente junto al Programa de Control de Infecciones (PCI) de Hospital San Fernando para apoyar a los médicos jefes, profesionales supervisores de los servicios, unidades clínicas y de apoyo,  en sus procesos de atención de pacientes sospechosos/confirmados por COVID-19.

Con el fin de prestar una atención de calidad y seguridad a los pacientes, existen a disposición del personal de salud diferentes herramientas que apoyan la toma de decisiones dentro de la institución, las que se denominan “protocolos”, una serie de documentos que además de contribuir a estandarizar las buenas prácticas, son una fuente primordial de información para los funcionarios que permiten otorgar atención segura y de calidad a los pacientes en los distintos procesos intrahospitalarios y procedimientos efectuados en los servicios clínicos y/o unidades de apoyo de Hospital San Fernando.

La Unidad de Calidad y Seguridad del Paciente, representada por sus profesionales, está a cargo de coordinar la elaboración y formalización de estos protocolos, así como de verificar su cumplimiento. Es así que, dada la contingencia sanitaria por el COVID-19, se implementó un trabajo colaborativo entre esta Unidad y el Programa de Control de Infecciones (PCI), bajo los lineamientos e instrucciones emanadas desde la Autoridad Sanitaria.

Tamara Cañoles Solís, enfermera encargada de Calidad y Seguridad del Paciente de Hospital San Fernando, entrega detalles de cómo ha sido la labor de su Unidad y PCI antes y durante la alerta por pandemia COVID-19, “junto a PCI somos dos unidades que trabajamos de forma independiente y coordinada; sin embargo por esta contingencia, reorientamos nuestra priorización y desarrollamos una alianza estratégica, con el fin de apoyar la labor del Programa Control de Infecciones, donde hemos trabajado en las áreas de capacitación del personal de salud, en la definición de los procesos a través de los protocolos, así como en la supervisión de los cambios implementados en los procesos, procedimientos e infraestructura”.

En este último punto, la profesional detalló que “se han desarrollado distintos protocolos relacionados con el resguardo de los funcionarios con los Elementos de Protección Personal (EPP) y además, con la atención segura de los pacientes sospechosos o contagiados por COVID-19, es decir, describiendo los procedimientos de recepción, cómo y dónde vamos a otorgar la atención, cómo vamos a trasladar a los pacientes dentro del establecimiento o fuera a través de las ambulancias, qué vamos a hacer cuando sea dado de alta, cómo será desinfectada la zona de aislamiento, el manejo de posibles fallecidos por coronavirus que siguen siendo un riesgo de contagio; todo lo anterior debe basarse en las normas Ministeriales”.

Marcela Torres, enfermera encargada de PCI, agregó que “todo protocolo elaborado fue en conjunto con los médicos jefes y profesionales supervisores y/o coordinadores de cada servicio o unidad clínica y de apoyo del hospital. Las unidades de Calidad y PCI consolidamos la información, realizamos una revisión desde el punto de vista técnico manejado por cada una, para posteriormente proceder a su formalización, pero el grueso de la información lo definen justamente ellos. Con esto, se estandarizan los criterios de atención, prestación, manejo, procedimientos, entre otros. Estos protocolos se actualizan continua y periódicamente, de acuerdo a las definiciones e instrucciones emanadas por el Ministerio de Salud”.

Por eso, para la profesional del Programa de Control de Infecciones es importante “que cada funcionario esté informado y lea los protocolos de sus servicios. Los documentos están impresos en sus respectivos lugares de trabajo (una copia autorizada), como también en la página web del hospital”.

Para complementar lo anterior, el Programa Control de Infecciones también es apoyado en la realización de algunas capacitaciones que han sido fundamentales incluso antes de que se haya decretado la alerta mundial. “Junto a la referente de Epidemiología y a la Unidad de Prevención de Riesgos, capacitamos a nuestros funcionarios sobre el COVID-19; hoy como ya no podemos reunir a una alta cantidad de gente por la contagiabilidad, se ha hecho educación por servicio donde los profesionales supervisores han sido de gran apoyo. Como PCI y Calidad estamos visitando permanentemente dichos servicios, donde evaluamos constantemente para ver qué podemos mejorar. Es un trabajo minucioso, con el objetivo de resguardar tanto la seguridad del paciente como la del propio funcionario”, finalizó Marcela Torres.

 

 

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