Aunque la región superó los 450 mil trabajadores ocupados en 2025, el ingreso promedio regional es un 18% menor que el del país.

La brecha de género salarial supera los $200 mil mensuales, afectando negativamente a las mujeres.

A pesar de que la Región de O’Higgins mostró una sólida recuperación laboral tras la pandemia, alcanzando la cifra récord de más de 450 mil personas trabajando, la calidad y el monto de los salarios siguen siendo un desafío pendiente para la región de O’Higgins.

Según los análisis del Observatorio Laboral de O’Higgins, una iniciativa de la Subsecretaría del Trabajo que es ejecutada por la Universidad de O’Higgins (UOH), el ingreso promedio mensual de un trabajador en la región fue de $789 mil, ubicándose casi $174 mil por debajo del promedio nacional ($963 mil).

Esta diferencia representa un 18% menos para las personas ocupadas de O’Higgins, una situación que se ha mantenido durante la última década y que posiciona a la región en la mitad inferior del ranking nacional de ingresos, pese a su gran aporte productivo en áreas como la minería y la agricultura.

Desigualdad de género y concentración del empleo

El diagnóstico revela también una brecha de género persistente: mientras los hombres ganan en promedio $876 mil al mes, las mujeres perciben $670 mil, lo que significa una diferencia superior a los $200 mil (un 23,5% menos). Esta situación responde a factores estructurales, como una menor cantidad de horas trabajadas en promedio (38 horas semanales las mujeres versus 45 los hombres) y a la mayor presencia femenina en rubros históricamente con menores remuneraciones, como el servicio doméstico, donde ocho de cada diez trabajadores son mujeres y el sueldo promedio ronda los $337 mil.

A esto se suma la estructura productiva regional. En los últimos años, el sector agrícola —tradicionalmente el mayor empleador, pero con menores sueldos— redujo su fuerza laboral de 92 mil a 67 mil ocupados en promedio. El comercio asumió el rol de principal empleador, pero mantiene niveles salariales similares (entre $580 mil y $650 mil los últimos dos años). En cambio, los sectores con mejores ingresos, como la industria manufacturera o la construcción, concentran a un porcentaje menor de trabajadores.

“La región ha demostrado una gran capacidad para crear puestos de trabajo, pero el desafío de hoy ya no es solo cuantitativo. Crear empleo es la mitad de la tarea; la otra mitad es garantizar salarios dignos y cerrar las brechas entre hombres y mujeres. Si no mejoramos la calidad de los empleos y su valorización, corremos el riesgo continuo de perder el talento joven que formamos en nuestras universidades e institutos, el cual termina migrando a la Región Metropolitana”, explicó Rodrigo Yáñez, investigador cuantitativo del Observatorio Laboral de la UOH.

Desde el Observatorio Laboral enfatizan la necesidad de dar un giro a las políticas públicas y conversaciones regionales. Ya no basta con contabilizar cuántos empleos se generan año a año, sino que se debe exigir mayor calidad, salarios más justos y condiciones alineadas con los estándares de Trabajo Decente promovidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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