Santo Tomás nos enseña a corregir
La Iglesia está herida. Los terribles casos de abuso de algunos de sus miembros aparecen como una llaga abierta, a veces sangrando, a veces infectada. En ese sentido, el cuerpo de la Iglesia (su cabeza es Cristo) requiere una curación profunda: se necesita lavar, limpiar, desinfectar y suturar el tejido. Esa curación pasa, no única ni exclusivamente, pero sí en[Read More…]



















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