Camila Cáceres es la madre de Joaquín. Actualmente asiste al jardín infantil y sala cuna “Pinocho” de Temuco. Camila es reponedora de alimentos en un supermercado y el papá de su hijo es guardia de seguridad. Ambos no tienen un horario laboral fijo, y como muchos chilenos, deben postergan su descanso para otra época del año.

Yanitza Sánchez, madre de Valentina Córdoba del jardín infantil “Los Naranjitos” de Rancagua trabaja al igual que muchas mujeres y madres en nuestro país: “Para nosotros es una tranquilidad que la Vale pueda asistir a un jardín de verano y que sepamos que está bien.  Que el jardín esté abierto para nosotros en verano, nos permite seguir trabajando y como familia seguir aportando con los ingresos que necesitamos en nuestro hogar”.

Historias como éstas se repiten en varias regiones y en muchas ocasiones, involucra la preocupación por saber quién cuidará de sus hijos durante la época de vacaciones de verano.

Atendiendo a esta realidad, este 2020 la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) nuevamente contará con los ya tradicionales Jardines de Verano, programas que reciben durante el mes de febrero a niños hasta los 4 años 11 meses de edad en distintos establecimientos y lugares adaptados para su desarrollo. Desde el lunes 27 de enero, son 167 los espacios educativos dispuestos a lo largo del país, en donde los párvulos podrán disfrutar de actividades recreativas, lúdicas, artísticas y paseos al aire libre.

Cerca de 7.200 niños participarán de este programa educativo transitorio de la JUNJI, el cual se divide en tres modalidades: Jardines Estacionales (funcionan durante enero y febrero y están ubicados en localidades que desarrollan trabajos agrícolas), Jardines Estacionales (programas alternativos que funcionan en febrero por solicitud de los padres, madres o cuidador) y los Jardines de Verano (jardines de administración directa que continúan su atención durante el mes de febrero, recibiendo a matriculados durante el año).

En los Jardines de Verano de JUNJI, los niños reciben cuatro comidas saludables al día, desarrollan actividades de esparcimiento propias de las vacaciones y se les inculca un estilo de vida saludable, por medio de actividades lúdicas, atractivas, motivadoras y flexibles. “Si no estuviera el jardín infantil, yo no podría trabajar. Sé que ahí tendrá alimentación y que aprenderá jugando, porque lo pasa bien en su jardín de verano”, dice con certeza Camila al consultarle sobre lo importante que es este beneficio para ella y su hijo. Por su parte, Milagros asegura que estos espacios educativos, también velan que los derechos de los niños no sean vulnerados: “Si no existiera el jardín sería muy difícil para mí porque no tengo red de apoyo. Tendría que salir a trabajar con él y volver a vender jugos o comida en un carrito, lo que siento injusto porque se aburriría y él tiene que jugar, aprender como todo niño”.

Para Adriana Gaete, Vicepresidenta Ejecutiva de JUNJI, el impacto que tienen estos establecimientos es muy grande, ya que les entregan seguridad a las familias: “La gran ayuda que entregan estos espacios, ya que los adultos del hogar van a poder trabajar tranquilos mientras sus hijos son cuidados y estimulados en un entorno distinto. Logramos que se sientan en vacaciones, pero dentro de un jardín infantil”.

Por su parte, la directora regional de Junji O’Higgins, Lilia Libuy señala que: “Si bien los niños se divierten en el jardín de verano, están aprendiendo; los niños aprenden mediante el juego, todo tiene un sentido y un significado educativo para que ellos puedan aprender con calidad.  En nuestra región contamos este año con 12 jardines; de verano, estacionales y con extensión de horario, lo que nos permite atender a cerca de 600 niños de distintas partes de O’Higgins”.

No solo educadoras y técnicos en párvulos, serán parte de este programa especial de jardines. Todos estos espacios serán supervisados periódicamente por los equipos técnicos territoriales, los cuales también están conformados por nutricionistas y trabajadores sociales, lo cual asegurará actividades educativas, atractivas y flexibles que velarán siempre por la seguridad de los niños.

 

 

 

 

 

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