• La estrategia ha permitido que miles de pacientes continúen sus tratamientos en casa, junto a sus familias, con atención hospitalaria segura, humanizada y de calidad.

Recuperarse en el propio hogar, acompañado por la familia y con el respaldo permanente de un equipo de salud. Esa es la esencia de la Hospitalización Domiciliaria (UHD), estrategia que este año cumple diez años de funcionamiento en la Red Asistencial de O’Higgins, consolidándose como una de las modalidades de atención más valoradas por pacientes, familias y equipos clínicos.

Actualmente, la región cuenta con cuatro Unidades de Hospitalización Domiciliaria, ubicadas en el Hospital Dr. Franco Ravera Zunino, Hospital San Juan de Dios de San Fernando, Hospital Ricardo Valenzuela Sáez de Rengo y Hospital de Santa Cruz, que en conjunto disponen de 155 cupos para atender a personas que requieren cuidados hospitalarios, pero que pueden continuar su tratamiento de forma segura en sus domicilios.

Entre 2021 y 2025, estas unidades registraron 18.630 ingresos, reflejando el crecimiento de una estrategia que no solo optimiza el uso de camas hospitalarias, sino que también mejora la calidad de vida de los pacientes al permitirles recuperarse en un entorno familiar, disminuyendo los riesgos asociados a hospitalizaciones prolongadas.

Un modelo que acerca el hospital a las personas

La Hospitalización Domiciliaria tiene como propósito entregar cuidados equivalentes a los de una hospitalización convencional, mediante equipos multidisciplinarios integrados por médicos, enfermeras, kinesiólogos, TENS y otros profesionales que realizan visitas periódicas, controles clínicos, tratamientos, procedimientos y educación tanto al paciente como a su familia.

Su origen se remonta a 1947, cuando surgió en Nueva York como una alternativa para descongestionar los hospitales y ofrecer una atención más humana. En Chile, esta modalidad comenzó a desarrollarse en la década de 1970 y tomó un fuerte impulso tras el terremoto de 2010, transformándose en una estrategia prioritaria del Ministerio de Salud para fortalecer la capacidad hospitalaria y mejorar la continuidad de la atención.

Hoy sus beneficios están ampliamente demostrados: reduce el riesgo de infecciones intrahospitalarias, evita complicaciones derivadas de largas hospitalizaciones, favorece una recuperación más confortable y permite que la familia participe activamente en los cuidados. Además, contribuye a optimizar los recursos hospitalarios y fortalecer el trabajo en red entre los distintos establecimientos de salud.

La referente regional de Hospitalización Domiciliaria del Servicio de Salud O’Higgins, Pía Soto, destacó que “estos diez años representan el compromiso de equipos que han demostrado que es posible entregar atención hospitalaria de excelencia fuera de un establecimiento de salud, poniendo siempre a las personas y sus familias en el centro del cuidado. Esta modalidad fortalece la continuidad de la atención y permite una recuperación más cercana, segura y humanizada”.

Cuidar la salud desde el hogar

Cada visita domiciliaria implica mucho más que realizar un procedimiento clínico. Significa ingresar al hogar de una familia, conocer su realidad y acompañarla en momentos especialmente significativos.

Así lo vive la enfermera Marcela Cornejo, coordinadora subrogante de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital de Santa Cruz, quien asegura que trabajar en esta modalidad ha sido “una experiencia profundamente desafiante y enriquecedora. Cada hogar representa una realidad distinta, por lo que debemos adaptarnos constantemente y tomar decisiones clínicas con un fuerte compromiso profesional”.

La profesional destaca que el mayor valor del trabajo está en la cercanía que se genera con las personas. “Lo más gratificante es el vínculo que construimos con los pacientes y sus familias. Nos abren las puertas de su casa y nos permiten acompañarlos durante su recuperación o, en algunos casos, en el final de la vida. Esa confianza nos compromete a entregar siempre una atención de calidad, con respeto y humanidad”.

En el caso del Hospital de Santa Cruz, la unidad atiende pacientes de Santa Cruz, Palmilla, Peralillo y Chépica, lo que implica recorrer extensas distancias diariamente. “A pesar de ese desafío, hemos logrado mantener el promedio de estadía más bajo de la región gracias al compromiso y coordinación de todo el equipo, demostrando que es posible brindar una atención eficiente sin perder la cercanía con las personas”, agregó.

Recuperarse en familia hace la diferencia

Quienes mejor reflejan el impacto de esta estrategia son los propios usuarios.

Pamela Cortés recuerda la experiencia que vivió junto a su madre, quien fue atendida por la Unidad de Hospitalización Domiciliaria tras una cirugía por fractura de fémur y posteriormente durante el tratamiento de una insuficiencia renal y cardíaca.

“La atención fue extraordinaria. Médicos, enfermeras y kinesiólogos la visitaban permanentemente y toda su rehabilitación se realizó en la casa. Para ella fue mucho más tranquilo estar en su hogar y para nosotros también significó un gran alivio. Nos enseñaron cómo cuidarla y siempre sentimos la tranquilidad de saber que estaba muy bien atendida. Sin duda, eso mejoró su calidad de vida”, relató.

Diez años construyendo una atención más humana

Durante 2025, las cuatro Unidades de Hospitalización Domiciliaria de la región atendieron 4.117 pacientes, consolidando un modelo asistencial que continúa creciendo y respondiendo a las necesidades de la población. Actualmente el modelo también se esta implementado en el Hospital de Graneros, mientras dure el proceso de normalización del establecimiento,

A una década de su implementación en la Red Asistencial de O’Higgins, la Hospitalización Domiciliaria ha demostrado que el hogar también puede transformarse en un espacio de recuperación, donde la atención especializada se combina con el cariño de la familia y el compromiso de equipos de salud que recorren cada día la región para llevar el hospital hasta donde más se necesita.

Porque, muchas veces, el mejor lugar para sanar sigue siendo el hogar.

Print Friendly