La historia del Cuerpo de Bomberos de Chile tiene su origen 169 años atrás en la ciudad de Valparaíso, cuando un gran incendio iniciado en una fábrica, que rápidamente se propagó a las viviendas colindantes, afectó a miles de personas. Entonces la solidaridad y voluntad de los vecinos era lo único que existía para hacer frente a este tipo de emergencias.

Durante la noche del 15 de diciembre de 1850, en Valparaíso estalló un gran incendio que se propagó rápidamente a las casas colindantes. Los propios vecinos trataron de contener el fuego, incluso el Intendente de la época, almirante Manuel Blanco Encalada, participó en las tareas de salvamento, mientras el fuego arrasaba bodegas, casas y rancheríos.  El siniestro logró ser sofocado al día siguiente, no obstante en la noche cuando los combatientes se habían retirado, el fuego reapareció, repitiéndose el trabajo de la noche anterior.

Al día siguiente del siniestro la prensa local informaba de la “necesidad de organizar de antemano el trabajo de los incendios”, llamado que encontró eco en un grupo de vecinos que se reunieron el 19 de diciembre en la sala de la Intendencia, presidida por Santiago Melo (subrogante del intendente Manuel Blanco Encalada), donde los asistentes decidieron crear una comisión organizadora que propusiera medidas para combatir los incendios. Esta comisión, tuvo la función primera de solicitar los fondos necesarios a las autoridades, además de tomar algunas medidas preventivas para evitar los incendios, como lo era la limpieza de chimeneas y una mayor vigilancia policial.

Posteriormente se incorporaron otros vecinos a las comisiones de organización y financiamiento. Una a cargo de formar definitivamente la organización de los bomberos voluntarios y otra a responsable del financiamiento y adquisición del material necesario para la creación de las primeras compañías.

De esta forma, el primer Cuerpo de Bomberos de Chile comenzó a operar oficialmente el 30 de junio de ese año con cuatro compañías.

Con el correr del tiempo, otras comunas replicaron la iniciativa impulsada en Valparaíso y es así como entre 1851 y 1899 surgieron 38 Cuerpos de Bomberos, los cuales se financiaban gracias a su prestigio ante la comunidad y a la solvencia económica de sus miembros.

Entre 1930 y 1970, surgen 177 nuevos Cuerpos, pero estos ya no cuentan con la rica aristocracia del siglo XIX, sino que con hombres que provienen de la naciente clase media, lo que dificulta su financiamiento con la contribución de sus propios miembros y comienzan a depender, cada vez más, de los eventuales aportes externos anuales.

Junta Nacional de Bomberos de Chile

A finales de la década de 1960 la situación económica de la mayor parte de los cuerpos de bomberos surgidos en este siglo, e incluso de algunos de los más grandes y antiguos, era por decir lo menos crítica, ya que resultaba evidente la falta de carros y equipos, lo que de una u otra forma desmotivaba a los voluntarios y, por ende, dificultaba la captación de nuevos integrantes a las filas.

Es en este marco que el entonces Superintendente del cuerpo Bomberos de Santiago, Guillermo Morales Beltrami, manifiesta la urgente e inexcusable necesidad de gestar una estructura nacional, que uniera y representara los esfuerzos y necesidades de los distintos cuerpos del país.

Dicha aspiración, comienza a materializarse el 19 de junio de 1968, cuando se realiza la primera reunión de Superintendente de cuerpo de Bomberos de la provincia de Santiago, instancia presidida por el superintendente Morales Beltrami.

Dicha reunión ha sido concebida como el primer paso en la consolidación de una estructura nacional, capaz de dar respuesta a los diversos problemas que aquejaban a la institución y con la noble aspiración de proyectarse en el tiempo con una fortaleza que explica su plena vigencia hasta el día de hoy.

Finalmente, el 30 de junio de 1970 surge la denominada Junta Coordinadora, actualmente la Junta Nacional de Bomberos de Chile.

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