Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a reflexionar sobre una verdad sencilla, pero poderosa: cuidar nuestro entorno no siempre depende de grandes inversiones o cuantiosos presupuestos. Muchas veces, los cambios más significativos nacen de pequeños hábitos cotidianos.

Tomarse cinco minutos para reciclar, utilizar responsablemente la calefacción, evitar botar residuos donde no corresponde o enseñar a nuestros hijos a respetar la naturaleza son acciones simples que, multiplicadas por miles de personas, transforman comunidades completas.

Por supuesto, las políticas públicas requieren financiamiento y planificación. Sin embargo, incluso en tiempos donde los recursos son más escasos, es posible demostrar gestión: salir del escritorio, recorrer las comunas, educar, generar conciencia y construir una cultura ambiental basada en la corresponsabilidad.

Ese ha sido el sello de nuestro trabajo este año en la región de O’Higgins. Hemos fortalecido la implementación del Plan de Descontaminación Atmosférica del Valle Central y la Gestión de Episodios Críticos para proteger la salud de las personas; impulsado iniciativas de reciclaje y economía circular en distintas comunas y avanzado en la construcción de la Norma Secundaria de Calidad de las Aguas de la cuenca del Río Rapel, una herramienta fundamental para resguardar nuestros recursos hídricos y ecosistemas.

Cuidar el medio ambiente es cuidar a nuestras familias, nuestro patrimonio natural y la calidad de vida de las futuras generaciones. Porque el mejor legado que podemos dejar no siempre se construye con más recursos, sino con más conciencia, compromiso y acción.

José Pablo Lagos Larenas
SEREMI del Medio Ambiente
Región de O’Higgins

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