“No hay primera sin segunda, ni segunda sin tercera” es una máxima que comienza a oírse apenas inicia el mes de septiembre, sin embargo hay que tener claro que se refiere a nuestra danza nacional y no a la tan arraigada idea de celebrarlo todo en torno a la comida, es decir, no se trata de comer una segunda, ni una tercera empanada, toda vez que la recomendación es disfrutar siempre con moderación.

“No es tan malo basar las celebraciones en la comida, viéndolo en el sentido de juntarse con la familia, con los amigos”, afirma Lizette Vidal Sepúlveda, Nutricionista del Hospital de Peumo, quien explica que “en general, comerse un choripán no hace mal, comerse una empanada no hace mal, si es algo esporádico o si lo hace una persona que es activa, que realiza actividad física. Ahora que se vienen 5 días y algunos se van a tomar 10, es un desafío, por último salir a elevar un volantín… hacer algo de movimiento”.

La invitación que realiza la profesional para los días de fiesta es “primero de no hacer un abuso, no mezclar tanto, o me como un choripán, o me como una empanada o me como un chilenito, pero no todo junto. Hay que recordar que las empanadas son uno de los productos más calóricos que tenemos, fácilmente una empanada puede tener 700 calorías, lo que equivale a un desayuno y a un almuerzo juntos y en una persona que no camina ni a la esquina, le genera mucho daño, aún más a las personas que son enfermas cardiovasculares o que tienen problemas digestivos”, afirmó.

En relación al cuidado que se debe tener en particular con los niños y su alimentación durante fiestas patrias, Lizette explica que “un niño en general no tiene problemas en comer ningún alimento, qué es lo prudente, que no nos excedamos con la cantidad de azúcar que les damos, porque todo lo que comen lo acompañan con gaseosas, nadie acompaña con agüita o con juguito”, reiterando la idea de asociar el consumo de alimentos con la posterior actividad física, “hacer que los niños salgan a elevar volantines, a jugar juegos típicos, que bailen cueca. Con una cueca gastamos fácil medio choripán, así que motivarlos a moverse más en lugar de privarse tanto. Aprender a hacer el equilibrio de que si yo lo como, lo gasto”, concluyó.

 

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