“Tu provincia gritará…La Celesteee, La Celesteee”
Cuando niño más de alguna vez lloré una derrota. Aferrado a las manos húmedas de mis padres, recuerdo varios ascensos a “Primera División” fallidos y gritos de euforia ahogados en lágrimas sinceras. El club era puro empuje y corazón, escaso profesionalismo y tecnicismo, pero repleto de amor irrestricto e invulnerable a la camiseta. No había Monasterio Celeste ni viajes en[Read More…]


















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