• Programa de atención domiciliaria acompaña a pacientes y familias con cercanía, empatía y apoyo integral en momentos complejos de la vida.

El trabajo en cuidados paliativos y alivio del dolor va mucho más allá de la atención clínica. Así lo vive día a día el Hospital de Coinco, donde el equipo de atención domiciliaria acompaña a pacientes y familias en procesos complejos, generando vínculos marcados por la empatía, la cercanía y el apoyo emocional.

Actualmente, el programa atiende a 67 pacientes de dependencia severa y 7 de cuidados paliativos universales, asociada a enfermedades no oncológicas y diagnósticos terminales. Los programas están a cargo del enfermero Eduardo Caro y de la tens Anyela Rodríguez, quienes lideran el acompañamiento domiciliario y coordinan la atención de los usuarios junto al apoyo de médicos, nutricionistas, kinesiólogos y terapeutas ocupacionales.

El enfermero Eduardo Caro explicó que el crecimiento de la estrategia ha sido significativo en los últimos años, principalmente debido al envejecimiento de la población y al aumento de pacientes con dependencia severa.

“Cuando partimos hace cuatro años teníamos 17 pacientes y hoy rondamos los 70 en promedio con el mismo personal. Eso requiere mucho profesionalismo y mucha dedicación para poder realizar este trabajo”, señaló.

Un acompañamiento que genera lazos profundos

Uno de los aspectos más relevantes del programa es la estrecha relación que se genera entre el equipo de salud, los pacientes y sus familias. La atención domiciliaria permite acompañar procesos muy sensibles, donde el apoyo emocional resulta tan importante como el manejo del dolor físico.

“Es un programa que tiene una alta carga de emotividad porque se genera mucha empatía con los pacientes. Uno se pone en el lugar de ellos y también de sus familias”, expresó Eduardo Caro.

El profesional agregó que cada pérdida impacta profundamente al equipo debido a los lazos que se construyen con el tiempo. “Se genera una relación muy estrecha con los familiares y con los pacientes. Cada pérdida también es una carga emocional muy grande para nosotros”, comentó.

Solo durante el último fin de semana, el equipo enfrentó el fallecimiento de tres pacientes, una situación que refleja el desgaste emocional que implica este tipo de atención y la vocación necesaria para desempeñarla.

“No todos los profesionales pueden asumir este trabajo. Se necesitan características especiales para acompañar este tipo de procesos”, afirmó el encargado del programa.

Atención cercana incluso en sectores alejados

El programa también enfrenta importantes desafíos territoriales. Algunos pacientes viven en zonas rurales apartadas, donde los tiempos de traslado pueden superar los 45 minutos solo para realizar una visita domiciliaria.

Pese a ello, Eduardo Caro y Anyela Rodríguez mantienen controles periódicos y coordinan visitas adicionales cuando la situación clínica lo requiere, asegurando acompañamiento continuo tanto para los pacientes como para sus cuidadores.

“Tratamos de ir al menos cada dos meses, pero cuando un paciente necesita más apoyo acudimos con mayor frecuencia. Lo importante es que las familias sepan que no están solas”, indicó Eduardo Caro.

Humanizar el cuidado y aliviar el dolor

Desde el Hospital de Coinco destacan que el objetivo de los programas es entregar calidad de vida, aliviar el dolor y acompañar dignamente a las personas durante etapas complejas de enfermedad.

Una labor silenciosa y profundamente humana, que día a día demuestra el compromiso de los equipos de salud con el bienestar emocional y físico de los pacientes y sus familias.

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