• Conoce la importancia de introducir gradualmente las rutinas escolares y brindar apoyo emocional para una adaptación exitosa al nuevo año académico.

Con el final de las vacaciones y el regreso a las aulas en el horizonte, es crucial abordar los desafíos emocionales y físicos que los niños pueden experimentar durante esta transición. El retorno a las rutinas escolares y la pérdida de la flexibilidad de las vacaciones pueden generar síntomas como molestias estomacales o de cabeza, ansiedad y preocupaciones sobre lo desconocido. Especialmente en momentos de cambios de ciclo o jornada, los padres/madres/cuidadores juegan un papel vital en apoyar a los estudiantes durante esta fase.

“El retorno a clases puede ser un momento de gran cambio para los niños, sobre todo al considerar que durante las vacaciones se dejan de lado la mayor parte de los hábitos que fueron adquiridos en el período escolar. El hecho de volver a adquirir las rutinas escolares y perder las establecidas durante las vacaciones, como horarios más flexibles y mayor disponibilidad de tiempo destinado al ocio y al descanso, puede generar algunos síntomas emocionales o físicos en los niños, siendo comunes las molestias estomacales o de cabeza sin causa identificable. Además, pueden sentirse ansiosos por diversas razones, por ejemplo, incertidumbre sobre cómo será su nuevo profesor, preocupación por no congeniar con sus pares o inseguridad sobre qué esperar en general del año escolar”, apunta el psicólogo y docente de la carrera de Psicología de la Universidad de O’Higgins, Cristián Donoso.

Para abordar estos síntomas, es fundamental que los adultos brinden apoyo emocional y eviten condicionar el retorno a clases con frases negativas. Estrategias útiles incluyen la enseñanza de técnicas de respiración profunda, fomentar el diálogo positivo consigo mismo y la introducción gradual de la rutina escolar semanas antes del inicio de clases. Sobre esto, el profesional señala que será “crucial que padres, madres o cuidadores entreguen el apoyo necesario, sobre todo en las semanas previas y primeras de adaptación y no condicionen al niño con frases negativas sobre el retorno a clases. También puede ser útil introducir la rutina escolar de manera gradual con una o dos semanas previas al comienzo de las clases y tener preparados los útiles escolares con anticipación, ya que eso le permitirá al niño visualizar mediante elementos u acciones concretas aquello que el entorno escolar esperará de él (lo que puede incluir la organización de su mochila, la preparación de su uniforme y la revisión de su horario de clases). Además, es útil practicar las rutinas matutinas y nocturnas y comenzar la transición al horario escolar algunas semanas antes de que terminen las vacaciones”.

Recuperando rutinas

Recuperar rutinas y ajustar horarios debe ser un proceso en el que los niños participen activamente. La creación conjunta de un horario puede aumentar su compromiso y confianza. La claridad y comprensibilidad de la rutina son esenciales, con la posibilidad de ponerla por escrito y acompañarla con un horario visual para facilitar la comprensión. “En este proceso, será importante ser realista con los tiempos y las prioridades que se establecerán, por lo que será relevante la orientación que puedan entregar padres/madres/cuidadores frente a esta tarea, de esta manera se puede encauzar a que el niño no deje de dar prioridad a determinadas tareas, guiándolo, pero siempre procurando que no se pierda la individualidad ni la capacidad de decisión que cada uno tiene sobre la organización de sus propios tiempos, sobre todo en edades más crecidas donde esto se puede realizar con mayor independencia”, indica Donoso.

La rutina también debe ser clara y comprensible para el niño. Esto implica establecer el orden y a qué hora se deben hacer las cosas y luego, repasar cada paso de la rutina y explicar con precisión qué se espera de cada tarea. Poner la rutina por escrito donde pueda ser vista a diario es una de las mejores estrategias, especialmente para los niños más pequeños.

Verbalización y validación de emociones

Verbalizar y validar las emociones de los niños ante el retorno a clases es crucial. Al crear un espacio seguro para expresar sus sentimientos, se reduce la probabilidad de manifestaciones físicas de malestar. Validar estas emociones sin emitir juicios permite que los niños se sientan comprendidos y apoyados, facilitando la gestión de sus pensamientos y emociones. “Puede resultar beneficioso verbalizar y validar las emociones cuando el retorno a clases está muy próximo. La verbalización de las emociones permite a los niños expresar/liberar lo que están sintiendo o pensando, en este proceso de escucha, lo más relevante será el acto de validar de estas emociones, es decir, reconocer y aceptar los sentimientos sin emitir juicios, ya que puede ayudar a que se sienta comprendido y apoyado y, la tarea del adulto responsable será orientar y guiar estos sentimientos/pensamientos, para que en caso de ser negativos, ayudar en cómo se puede reinterpretar ese sentir para extraer del mismo un aprendizaje significativo para el futuro”.

Involucramiento

Involucrar a los niños en actividades asociadas al colegio antes del retorno es clave para su adaptación y bienestar. Esta participación activa fortalece el espíritu de grupo, aumenta la confianza y el buen clima en el aula y contribuye al desarrollo de habilidades sociales y emocionales. Motivarlos a participar en estas actividades puede tener un impacto positivo en su rendimiento académico y bienestar general.

“Es importante destacar que la participación activa de los niños en las actividades asociadas al colegio antes del retorno a clases puede tener un impacto significativo en su rendimiento académico y bienestar emocional. Puede ayudar a los niños  a desarrollar habilidades importantes para la vida, como la capacidad de trabajar en equipo, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la comunicación efectiva”, enfatizó Cristián Donoso.

Ante el próximo retorno a clases, es esencial que los padres crean un entorno de apoyo y promuevan una transición suave para los niños. Con estrategias adecuadas, este período puede convertirse en una oportunidad para el crecimiento personal y académico.

Print Friendly