• En el marco del Plan Anual de Capacitación, profesionales de diversos establecimientos hospitalarios de la región actualizan sus competencias clínicas para asegurar la detección temprana, el abordaje integral y el acompañamiento de personas autistas a lo largo de su ciclo vital.

Avanzar hacia una salud pública verdaderamente inclusiva, capaz de responder de manera oportuna y con base en la evidencia científica a las necesidades de la neurodivergencia, es el objetivo prioritario del Servicio de Salud O’Higgins. Bajo esta premisa, se dio inicio a una relevante jornada de formación dirigida a médicos de distintos establecimientos hospitalarios de la región, enfocada en fortalecer las competencias clínicas para la detección y el diagnóstico oportuno del Trastorno del Espectro Autista (TEA).

La actividad forma parte de las acciones estratégicas contempladas en el Plan Anual de Capacitación del Servicio de Salud. Este hito responde directamente a los desafíos y exigencias normativas establecidas por la Ley N° 21.545 (conocida como Ley TEA), legislación que consagra y promueve la inclusión, la protección de derechos y el acceso equitativo a prestaciones de salud para las personas autistas en todas las etapas de su vida.

La jornada de capacitación fue diseñada para entregar herramientas prácticas y teóricas que permitirán homogeneizar los criterios de sospecha y confirmación diagnóstica en todos los niveles de atención de la red regional.

A través de módulos dirigidos por especialistas, los médicos participantes actualizaron sus conocimientos en criterios diagnósticos actualizados, revisandopautas estandarizadas internacionales para la identificación del TEA en distintas etapas del desarrollo; evaluación clínica y signos de alerta, que corresponde a herramientas para la pesquisa oportuna, especialmente en la primera infancia, periodo clave para el inicio de apoyos e intervenciones tempranas; y abordaje interdisciplinario, promoviendo de un modelo de trabajo integrado que conecte la labor del médico con terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, psicólogos y equipos de atención primaria.

Desde la Dirección del Servicio de Salud O’Higgins destacaron que la implementación de la Ley TEA exige mirar la salud desde una perspectiva de curso de vida. Esto implica que las herramientas de diagnóstico y apoyo no solo deben concentrarse en la niñez, sino también estar preparadas para acoger y responder a las necesidades de adolescentes, jóvenes y personas adultas autistas, garantizando transiciones seguras y un trato digno en cada atención.

Print Friendly