IMG_0569Según encuestas y publicaciones especializadas, el consumo de hortalizas en el mundo crece a una tasa superior al 10% anual, gracias a que los productos hortícolas de especialidad están ligados a la vida saludable, a la cocina gourmet o a una mejor sustentabilidad. Esto nos dice que los consumidores están prefiriendo productos novedosos, en nuevos formatos, de fácil preparación y consumo y con mayores atributos de calidad e inocuidad. El sector hortícola es estratégico para el país al producir los alimentos que mayoritariamente alimentan a la población.

En Chile los hortaliceros explotan sus predios con más de una especie durante todo el año, cultivando acelga, habas, arvejas, porotos granados, porotos verdes, repollos, coliflor, espinaca, zanahorias, betarragas, apio, lechugas, coliflores, tomates, zapallos italianos, pepinos, papas, entre otros. Generalmente se ubican en la periferia de las grandes ciudades y contribuyen prácticamente en más de un 70% con las frutas y hortalizas que se consumen, generando aproximadamente el 60% del empleo en el sector rural.

Unos 9 mil productores pertenecen a la Región de O’Higgins manejando una superficie superior a las 10 mil hectáreas, con una producción de 300 mil toneladas, de las cuales 50 mil toneladas se van al exterior y el resto al mercado interno.

Es así como este sector da un impulso económico a la región, con valles de gran calidad y productos con identidad local como, por ejemplo, el tomate rosado de Peumo o el melón de Guacarhue a los cuales se les puede sacar máximo provecho. “Nuestro esfuerzo y el de variadas instituciones –como PROCHILE, CORFO y el Gobierno Regional- está puesto en asegurar calidad e inocuidad de producción y trabajar el proceso de venta con mejores presentaciones. Estamos en un punto muy importante de nuestra horticultura, e incluso podríamos compararla con los albores de la fruticultura. Todos sabemos la potencia frutícola que es O´Higgins, pero todo partió desde cero, que es lo que hoy estamos haciendo con nuestras hortalizas”, lo asegura el SEREMI de Agricultura, José Guajardo. “Todo el esfuerzo realizado hasta ahora, pretende mejorar el proceso hortícola de pequeños productores hasta llevarlo al nivel de la exportabilidad competitiva. Ese es nuestro foco”, indica.

En este sentido, ha sido vital el liderazgo marcado por una serie de proyectos financiados por el Gobierno Regional de O’Higgins a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), las iniciativas financiadas por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y también el aporte de INDAP. Mención aparte merece el Programa Estratégico Regional O’Higgins Horticrece de CORFO, cuya misión es promover, desarrollar y consolidar la industria hortícola de la región mediante la incorporación de tecnología, asociatividad y comercialización.

Horticrece

O’Higgins Horticrece es un ambicioso programa estratégico regional (PER) que a través de diversas acciones pretende cambiar las reglas del juego del negocio hortícola, posicionando a la región como el referente más importante del país anticipando las demandas de los consumidores más avanzados. Sus áreas de trabajo se relacionan con los nuevos canales de comercialización, innovación en productos y transferencia tecnológica, producción limpia y variedades, inteligencia de mercado y sensibilización estratégica y construcción de capital social. Actualmente se encuentran en etapa de implementación del programa con el fin de iniciar sus primeras acciones trazadas.

Álvaro Alegría, gerente de O’Higgins Horticrece, dice que el propósito es generar una industria hortícola que agregue valor a la producción, mediante la diversificación y sofisticación de los sistemas productivos y de comercialización y que innovará en los modelos de negocios reaccionando desde la demanda. “Hoy los agricultores cuentan con pequeñas producciones, baja capacidad empresarial y escasa diversificación y sofisticación. Sin embargo, cuenta con zonas ideales para el cultivo de diversos tipos de hortalizas, disponibilidad de agua, cercanía a los principales centros de consumo nacional y local, entre otras. Además de sus ventajas competitivas, como la existencia de masa e infraestructura empresarial adecuada, cuenta también con una superficie productiva estable y de potencial de crecimiento”, explicó.

2Tal como lo explica el representante, existen brechas competitivas y tecnológicas en toda la cadena de valor: insumos, productor, procesador, transporte, puntos de venta, transporte, consumidor. “Hay inexistencia de canales alternativos de comercialización, falta de especialización de la logística, débil desarrollo de alianzas comerciales entre productores y canales de venta, falta de capacidades tecnológicas de investigación e inversión para prolongar la vida útil de las hortalizas frescas y semiprocesadas que conlleva a una producción sustentable, inocua y trazable, innovadora, con nuevas variedades y especies”.

La región desarrolla cultivos principalmente tradicionales a los que no se les ha dado valor agregado. Este programa plantea una modernización de las especies siempre pensando en variedades a las que se les incorpore un procesamiento o sistemas de conservación más factibles. Es por eso es que Horticrece invertirá cerca de 17 mil millones de pesos en 10 años para hacer todo este plan efectivo, gracias al trabajo mancomunado entre instituciones públicas y privadas.

Otros apoyos estratégicos

Una de las instituciones que desde décadas ha aportado al desarrollo hortícola regional, es el Instituto de Desarrollo Agropecuario, Indap que, a través de sus distintos instrumentos de apoyo, ofrece atención transversal e integral a los pequeños y medianos productores. Par el rubro hortícola esta institución desarrolla asesorías técnicas a sus usuarios entregadas en modalidades SAT y Prodesal. Asimismo, se les apoya con un programa adecuado de fertilización para garantizar la nutrición de las plantas y un programa fitosanitario para el control de plagas y enfermedades.

Por otra parte, está el aporte que se entrega a través del programa de Desarrollo de Inversiones (PDI) para los agricultores que participan de las Asesorías Técnicas en modalidad SAT, o el Incentivo de Fortalecimiento Productivo (IFP) para los agricultores modalidad Prodesal. A ellos se los apoya con incentivos económicos para que incorporen maquinaria agrícola, implementos de labranza, aplicación de pesticidas y fertilizantes, bodegas de acopio, salas de proceso, packing, tecnologías como invernaderos, calefactores, códigos de barra, cumplimiento de exigencias como construcción y habilitación de bodegas de pesticidas, entre otras inversiones.

A lo anterior se suma el apoyo de Indap a través del programa de riego para que mejoren la eficiencia en la conducción y aplicación de agua, a través de proyectos de riego automático (por goteo) con programadores y sistemas de fertirrigación. Incluso en el último tiempo se han incorporado paneles solares a través de equipos fotovoltaicos permitiendo con ello bajar el costo de operación.

No menos importante es el apoyo financiero a los horticultores mediante el crédito Indap, dirigido a cubrir los costos de operación de los cultivos de hortalizas, mediante la modalidad crédito de corto plazo, y también para realizar inversiones en activos como maquinaria e infraestructura en la modalidad largo plazo.

Por su lado, Corfo además del programa O´Higgins Horticrece, hace algún tiempo que está apoyando a los hortaliceros de la región, a través de diversos instrumentos tales como: Nodos, PDP, Focal y Profo, con el objetivo de potenciar y mejorar la horticultura “Como institución una de nuestras principales metas es entregar apoyo a los horticultores de O’Higgins, queremos que a través de nuestras líneas puedan mejorar su técnica y comercialización y que puedan llegar a cumplir con los estándares de exportación” destacó el director regional de Corfo, Andrés Lorca.

Proyectos hortícolas FIC

El Gobierno Regional adjudica recursos significativos a diversas instituciones para que desarrollen iniciativas que impacten o mejoren la competitividad de la región, en particular aquellas orientadas a acortar brechas. En la actualidad casi una decena de estos proyectos conocidos como FIC (del Fondo de Innovación para la Competitividad) y enmarcados en la Estrategia Regional de Innovación, están enfocados para el sector productivo hortícola.

Para el Intendente de la Región de O´Higgins, Pablo Silva Amaya, este apoyo estatal representa el esfuerzo que se está haciendo para potenciar el sector. “A través de estos proyectos de innovación buscamos que este rubro se torne más competitivo. Queremos lograr una diferenciación productiva a través de la incorporación de tecnologías que permitan a los hortaliceros agregar valor a sus productos, lo que les generará una ventaja competitiva y permitirá mejorar la calidad de vida del mundo rural”, señaló la máxima autoridad regional.

La Provisión FIC, constituye un marco de recursos públicos regionales en donde pueden postular Universidades Estatales o reconocidas por el Estado o, aquellas Instituciones incorporadas en el registro de centros para la realización de actividades de investigación o desarrollo.

En este sentido y enfocado al rubro hortícola la Pontificia Universidad Católica de Chile se encuentra trabajando en un proyecto que busca desarrollar un cultivo sustentable de la cebolla y aumentar su competitividad. Para eso diagnosticaron los problemas que afectan la sostenibilidad y competitividad de los productores con el fin de evaluar e implementar innovaciones que mejoren la calidad y postcosecha del producto. La idea, es hacer transferencia tecnológica de estos logros mediante la realización de encuestas, visitas, entrevistas, diagnósticos, días de campo, parcelas experimentales, ensayos con agricultores, seminarios, boletines divulgativos, talleres de capacitación, visitas de expertos internacionales y el desarrollo de material, como por ejemplo vídeos y aplicaciones.

Hasta el momento los investigadores del proyecto han podido evaluar cultivares y alternativas de establecimiento, hacer curvas de extracción de nutrientes y una propuesta de manejo en fertilización y de prolongación del almacenamiento y un diagnóstico en el manejo sanitario y plagas.

Una segunda iniciativa de esta casa de estudios e investigación se llama “Transferencia e innovación para potenciar las leguminosas hortícolas”, y busca optimizar el manejo agronómico sustentable de hortalizas tales como porotos, arvejas y habas con huertos demostrativos en la comuna de Navidad. Lo anterior, gracias al uso de semilla de variedades mejoradas y locales, con la aplicación de prácticas relevantes como fertilización, riego y mejoramiento de la calidad de los suelos. Posteriormente se pondrá énfasis en mejorar la comercialización y vinculación con los mercados locales y extranjeros.

5Por otro lado, la Universidad de Talca también se ha interesado por apoyar a la horticultura nacional. A través de sus Centro Tecnológico del Álamo (CTA) y el Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA), están ejecutando en la región un proyecto llamado “Transferencia de Sistemas Hortícolas Multi-especies”. Este cuenta con una duración de tres años, donde se pretende diseñar técnicas de cultivo para los sistemas hortícolas multi-especies, mejorar la rentabilidad de pequeños propietarios mediante la incorporación de estos cultivos hortícolas y especies leñosas de rápido crecimiento y de alta rentabilidad como es el álamo, y que además se utilice de forma eficiente el recurso hídrico.

Entre sus resultados se destaca la realización de un catastro geográfico referenciado, plantaciones demostrativas y un vivero transferencia, control de riego con mediciones periódicas de suelo, planta y calidad de agua, además de capacitaciones, manuales y días de campo a productores y profesionales de Indap, entre otros.

Además, el Centro de Inocuidad Alimentaria de esta misma casa de estudios traza líneas para su proyecto sobre Sistemas para descontaminación de Aguas Riego” cuyo propósito es diseñar, validar y fomentar el uso de sistemas ecológicos artesanales para mejorar la calidad microbiológica del agua de riego para la horticultura.

Para fomentar la producción inocua de los alimentos, el centro estableció un centenar de beneficiarios con quienes se diseñará sistemas de filtros naturales de aguas riego para su posterior implementación en una decena de agricultores priorizados. Destaca su propósito innovador de ser un sistema de fácil implementación, de bajo costo y amigable con el medio ambiente. Asimismo, dentro de las metas trazadas está difundir la asociatividad empresarial y capacitar sobre la producción inocua en hortalizas con talleres y seminarios sobre buenas prácticas.

Centros Tecnológicos

Dentro de sus investigaciones y labor científica regional, el INIA se interesó en el “Manejo del cultivo de cucurbitáceas con potencial exportable”, beneficiando a más de 500 beneficiarios directos e indirectos, de Quinta de Tilcoco, San Vicente, Pichidegua y Las Cabras. Dicho proyecto busca fomentar la potencial exportación de melones, zapallos italianos y pepinos a mercados distantes nacionales o extranjeros, ofreciendo productos de óptima calidad y condición. Para ello buscarán integrar en un solo proyecto las líneas de pre y postcosecha, lo cual es prioritario para contribuir teórica y técnicamente a la producción hortícola.

Entre sus objetivos específicos está el determinar manejos óptimos de riego y nutrición, identificar y seleccionar genotipos o variedades aptos para los mercados objetivos, diseñar estrategias de manejo fitosanitario para reducir daños por pérdidas de plantas y rendimiento final a causa de enfermedades, obtener alternativas tecnológicas en postcosecha para la exportación de estos productos.

Por su parte, el Centro de Información de Recursos Naturales perteneciente al Ministerio de Agricultura (CIREN) y apoyados por FEDEFRUTA-HORTACH, se está trabajando en la implementación de un Sistema de Monitoreo Territorial Hortícola, incorporando herramientas de teledetección y trabajo de campo, que permita caracterizar y analizar la superficie, las especies, el manejo, productividad e infraestructura, la competitividad y el grado de asociatividad local.

Su intervención iniciada en febrero pasado, beneficia a productores, organizaciones de agricultores y organismos públicos y se divide en diferentes etapas: cuantificación y caracterización del sector hortícola, generación sistema de monitoreo, implementación de una plataforma web para el acceso a la información y la difusión y transferencia de los resultados.

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