Fotografo 1 Hector González de CuncoManifestó el fotógrafo, Héctor González de Cunco, en entrevista luego de su participación en la primera jornada del Tercer Ciclo de Conversaciones Fotográficas.

Una interesante jornada se vivió en el Salón del Municipio de Rancagua el sábado 4 de julio, al comenzar el 3° Ciclo de Conversaciones Fotográficas que tuvo como primer invitado al fotógrafo Héctor González de Cunco.

Un repaso por sus inicios, con 13 años de edad la región de la Araucanía; su exilio a Europa, el aprendizaje en medios de comunicación de España, Italia, Francia y Estados Unidos; su vuelta a Chile hace un par de años para dedicarse a la docencia y los proyectos personales fueron parte de su conferencia en la cual invitó a los cerca de 50 asistentes a atreverse a estudiar, a tener disciplina y autocrítica, y sobre todo, a trabajar mucho para tener buenos resultados en esta disciplina.

¿Cuál es tu impresión tras abrir ese 3° Ciclo de Conversaciones Fotográficas en Rancagua?

Sorpresa, porque la convocatoria es muchísimo mayor de lo que esperaba,  aunque sé que en Rancagua se está haciendo un trabajo sólido y consistente que abarca varios frentes: las galerías fotográficas, el Taller Imagen Latente, el trabajo con estenopeica y el Festival de Fotografía. Creo que es un trabajo a consolidar y ya veremos cómo madura todo esto.

Me dediqué a contar cosas que me conmueven, enganchamos bien con la gente y hubo una buena recepción.

¿En esta presentación pudimos conocer parte de su carrera desde los inicios, su paso por el extranjero y la vuelta a sus raíces. Qué es lo más relevante de toda esta experiencia?

Es muy fácil contar la historia quedando bien. Yo prefiero contarla desde el otro lado  que es contando los errores que cometí. A mí me ha tocado la suerte de vivir de mi oficio y gracias a “San Feisbú” tengo cierto reconocimiento al volver a Chile, después de vivir 30 años fuera.

Esto me impone una responsabilidad. Yo pasé de la militancia política a la militancia “fototera”. Creo que mi responsabilidad es hacer que la gente acorte camino. Yo no vengo a mandarme las partes, eso vale de poco. Prefiero contar lo que a mí me tocó vivir y los errores que cometí. Las piedras con que uno puede tropezar. Así ayudo a los demás a acortar el camino.

¿Qué consejos le daría a los fotógrafos emergentes?

Si pudiera dar recetas les diría que se atrevan a estudiar, a ser sistemáticos y metódicos, a establecer caminos para el aprendizaje y seguirlos. Tener disciplina, autocrítica y trabajar mucho.

Lo otro que aconsejaría es: no creerse ni una cosa. El día que uno está convencido que tiene una verdad… la ca… Creo que la fotografía, como estos quehaceres que trabajan con la expresión y comunicación, son fundamentalmente una búsqueda, y requieren de una incertidumbre inteligente. Es una búsqueda que tiene que ser razonada, reflexiva y honesta. Sentir que lo que hago es de verdad.

Es muy fácil intentar hacer fotos para que tenga muchos “like“, para que le gusten a los demás. A mí eso me parece prostitutivo. Creo que lo importante es quedar bien con uno mismo y estar constantemente cuestionándose cosas; estar preguntándose el por qué lo hago, si voy en el camino correcto, preguntarse en que estoy fallando.

Me recuerda al poema “El viaje a Ítaca” que dice: lo importante no es llegar, lo importante es el camino, el descubrimiento y el crecimiento. El viaje iniciático.

¿Cuesta dedicarse a la fotografía en Chile?

A mí me tocó dedicarme a la fotografía en Chile, en Estados Unidos, en Italia, en España y en Francia, cuando la fotografía era un oficio. Había que conocer la mecánica del revelado y el manejo de la cámara. Se trabajaba con película, con emulsiones de plata, era un oficio muy acotado para el cual necesitabas una formación y un conocimiento técnico específico.

Luego, con la era digital, este oficio se masificó y ahora cualquiera hace fotos. Y es más difícil cobrar por algo que todos creen que pueden hacer. Muchas veces hemos escuchado “con esa cámara es súper fácil hacer fotos”. Ahí vuelvo a lo que siempre digo: la cámara no hace la foto, la foto se hace con el coco (cabeza). La cámara es sólo una herramienta.

Creo que la fotografía es una forma de vivir y entiendo la fotografía como un lenguaje para generar discursos visuales. A veces, algunas fotos tienen la consistencia técnica, estética y conceptual para convertirse en arte. Pero la mayoría son simples “fotos”.

¿En qué está ahora y que se viene más adelante en su carrera?

Estoy en etapa de cerrar proyectos y ahora tengo una poderosa motivación. Llevo diez años fotografiando “La Araucanía”, y desde hace tres, vengo retratando las contradicciones, las paradojas e ironías que veo en Santiago de Chile. Llega el momento de darles el formato definitivo: cortometrajes, audiovisuales, libros y/o exposiciones.

Tengo que terminar el periodo de coleccionar piedrecitas en la playa e ir metiéndolas en un saco, para abrir ese saco, revisar lo que hay ahí y con esas fotos, de años, construir, elaborar una historia y presentarla.

También se me está acabando la vida, pronto llegaré a los 70 años. Con suerte me quedarán unos 15  más de carretera y, después, instalarme a esperar la muerte.-

El 3° Ciclo de Conversaciones Fotográficas, organizado por el Taller Imagen Latente y apoyado por el Municipio de Rancagua en el contexto del Invierno Cultural, continúa todos los sábados de julio a las 12 horas en el salón del subterráneo del Municipio de Rancagua, en Plaza Los Héroes. El turno de este sábado 11 de julio es para la fotógrafa Leslie Miranda.-

 

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