01-Escondite de Julio

Julio era un pequeño billagay, que pasaba los días jugando con sus amigos en el fondo marino.

Pero mientras los demás se divertían, Julio sólo estaba preocupado de una cosa: ganar.

Y efectivamente, ganaba en los juegos de velocidad, las acrobacias de nado y las contorsiones.

Un día los pequeños billagay decidieron probar un nuevo juego: las escondidas.

02-Escondite de JulioUno de ellos contaría hasta 20 y los demás nadarían a esconderse. Al término de la cuenta, el billagay que contaba, abriría los ojos para pillar a los que estaban escondidos. El último en ser descubierto sería el ganador. Muy simple.

Pero había una condición: nadie podía salir del gran bosque de calabacillo, porque eso podría alargar el juego durante horas, incluso días. Además, el bosque con su espesura era el mejor lugar para jugar, no necesitaban más.

¿Saben que hizo Julio? Lo que imaginan: trampa.  Apenas su amigo comenzó a contar, fue a esconderse al lugar prohibido.

Buscó el mejor escondite, en lo profundo de las aguas. Espero y espero. Sí, ganaría una vez más.  Pasaban los minutos y nadie venía a buscarlo. Seguro que estas alturas de la tarde, ya era el ganador definitivo.

04-Escondite de JulioContento, decidió salir de su escondite para celebrar un nuevo triunfo. Nadó, nadó y nadó. Y fue entonces cuando se topó con un enorme pulpo, que con sus tentáculos intentó atraparlo.

Julio lloró. Ya no quería ganar, sólo quería volver a su casa y abrazar a su mamá. Angustiado, el pequeño billagay nadó, nadó y nadó.

Cuando por fin Julio encontró la entrada al bosque de calabacillo lloró una vez más, pero esta vez de alegría, porque una vez dentro, el pulpo lo perdió de vista.  Sí, el bosque era el mejor lugar para jugar.

Arrepentido, Julio confesó a sus amigos que había hecho trampa para ganar el juego y les prometió que nunca más volvería a hacerlo. Tenía unos buenos amigos, que lo perdonaron.  Nunca más quiso ganar, poder jugar con ellos y divertirse era más que suficiente.

 

 

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