La experiencia piloto durará dos años y apunta a generar una estrategia de reversión con varias decenas de innovaciones. Realizará además mediciones de la erosión y sus impactos en la cuenca, mediante técnicas avanzadas de radioisótopos.

La Universidad de Plymouth de Reino Unido, la Universidad Austral de Chile y la Fundación para la Innovación Participativa se unieron para desarrollar un ambicioso proyecto que apunta a revertir la erosión de los suelos, problema que cada año implica la pérdida de 10 millones de tierras cultivables en el mundo.

En el marco de esa iniciativa, se realizará una intervención piloto en la cuenca del río Rapel, en la Región de O’Higgins; que tendrá una duración de dos años y cuyo fin es diseñar, validar y difundir un modelo de intervención a escala de cuenca para revertir la erosión de suelos y sus impactos.

Alfredo del Valle, ingeniero, doctor en Sistemas Sociales y presidente de la Fundación para la Innovación Participativa, indicó que el proyecto se denomina “Haciendo comprensible y gobernable la erosión de suelos a la escala de cuenca, para la sustentabilidad alimentaria, hídrica e hidroeléctrica en América Latina”. Explicó que la iniciativa se postuló al concurso internacional chileno británico “Nexus”, que convocó a presentar propuestas que establecieran un nexo entre problemas de alimentos, agua, energía y medio ambiente. “Nuestro grupo –precisó–que está formado por la fundación que presido, la Universidad de Plymouth del Reino Unido y la Universidad Austral de Chile, decidió presentar esta propuesta muy ambiciosa sobre el tema de revertir la erosión de suelos”.

Destacó que “a ese concurso se presentaron 120 grupos chileno–británicos y se adjudicó financiamiento a solo tres proyectos. Fuimos uno de los 3 ganadores. Esto lo financian en conjunto el Fondo Newton de Inglaterra y Conicyt de Chile”. Agregó que el primer hito del proyecto es constituir el grupo convocante, en que están los representantes de todos los organismos de la región que tienen que ver con el problema de la erosión de suelos.

INDAP expone sobre programa de suelos

La primera reunión del grupo convocante se realizó en la Universidad O’Higgins; contando con la asistencia de representantes de las instituciones convocadas, entre éstas la mencionada universidad, la FAO, las SEREMÍAS de Agricultura y Medio Ambiente, INDAP, SAG, INIA, ENEL, Federación de Agricultores de Cachapoal, Enel distribución, COOPEUMO, CONAF y otras.

En la sesión intervino el rector de la Universidad O’Higgins, Rafael Correa; en tanto que el director internacional del proyecto, William Blake, de la Universidad de Plymouth, expuso sobre “El problema global de la erosión de suelos y la contribución esperada del proyecto. Una acción transformadora desde la cuenca del Rapel hacia el mundo en desarrollo”. Después, los representantes de las diversas instituciones que integran el llamado Grupo Convocante expusieron acerca de qué significa la erosión de suelos para la entidad que representan y qué contribución hace su institución para revertirla.

En su intervención, el director regional (S) de INDAP O’Higgins, Harry Hardy, señaló que este instituto está orientado a promover el desarrollo de la agricultura y de los pequeños agricultores del país. Agregó que la erosión de los suelos es un problema que afecta la capacidad productiva de los pequeños productores y, por tanto, incide también en sus ingresos y bienestar.

Puntualizó que el fenómeno de la erosión de los suelos tiene diversos niveles de gravedad, dependiendo de la zona del país y que en Chile los más afectados se ubican entre las regiones Metropolitana y Los Lagos.“La erosión en algunas partes causa problemas muy serios, disminuyendo la capacidad productiva del suelo”, resaltó.

Añadió que en el año 2010 se dicta una ley que busca contrarrestar este fenómeno y que permite desarrollar el Programa Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios  (SIRSD-S). Su objetivo es recuperar los suelos agropecuarios degradados y/o mantener los suelos agropecuarios ya recuperados.

Dicha iniciativa corresponde a un instrumento de fomento del Ministerio de Agricultura, que ejecutan el SAG con los agricultores de mayor desarrollo productivo; e INDAP, con la Agricultura Familiar Campesina.

Sobre esto, el SEREMI de Agricultura, Joaquín Arriagada, destacó que “a través de este programa se entregan recursos financieros para apoyar a los agricultores en diversas prácticas, que buscan conservar los suelos y disminuir la erosión, tema que el Gobierno del Presidente Piñera seguirá impulsando”.

El director regional de INDAP, Harry Hardy, precisó que en la región de O’Higgins se beneficia con este programa SIRSD-S a un promedio anual de 1.500 agricultores y que desde que se implementó esta iniciativa a la fecha se ha invertido una suma superior a los 13 mil millones de pesos.

Agregó que además, INDAP está preocupado de mejorar el sistema de riego, ya que permite hacer un uso más eficiente del agua y, a la vez, se reduce la erosión. En ese sentido, destacó que más de 500 agricultores han sido beneficiados con riego tecnificado.

El aporte del INIA

La directora regional de INIA Rayentué, Sofía Felmer, indicó que para el Instituto de Investigaciones Agropecuarias la erosión de los suelos es un problema relevante. “Hemos venido trabajando en este tema en el secano y la zona de riego regional en forma intermitente. Desde hace ya más de 20 años hemos trabajado el tema de la erosión a través de diferentes proyectos de investigación, algunos específicos que involucraban determinar técnicas que mitiguen los efectos de la erosión de los suelos, otros a través de proyectos de eficiencia en el riego superficial como el Riego por Pulsos, que regulando los caudales en cabecera disminuyen la erosión intrapredial”, señaló.

Agregó que por otra parte, a través de trabajos en riego superficial y validación de sistemas de riego tecnificado, como el riego californiano fijo y móvil, se logró incorporar a los subsidios de la CNR la Nivelación de Suelos, factor relevante en los efectos de la erosión. También mencionó en el secano el trabajo con mejoramiento de las praderas naturales.

En cuanto a qué contribución puede hacer el INIA para revertir la erosión, Sofía Felmer explicó que actualmente a través del proyecto Adaptación al Cambio Climático, que es financiado por el Fondo Internacional de Adaptación al cambio climático de las Naciones Unidas, que está en su primer año de ejecución, se validarán y transferirán a los agricultores prácticas conservacionistas de suelo y agua, esto enfocado a revertir o desacelerar la erosión en el territorio de secano de la región de O’Higgins.

También a través del Piloto de Innovación en territorios afectados por incendios forestales, financiado por el FIA, se está interviniendo microcuencas, con un enfoque agroecológico y sustentable, incorporando todos los rubros productivos del agricultor incluyendo la forestación, tanto con árboles nativos, como introducidos, que son parte de la unidad productiva de los agricultores del secano.

Datos del proyecto

Se trata de un proyecto trans-disciplinario, que realizará una experiencia piloto de investigación-acción en la cuenca del Río Rapel y actuará desde la escala local hasta la global.

El proyecto desarrollará, aplicará y someterá a validación un modelo de intervención a la escala de cuenca para revertir la erosión de suelos, utilizando como metodología la Praxis de Innovación Participativa. La experiencia piloto durará dos años, con el aporte de todos los actores involucrados y generará una estrategia de reversión con varias decenas de innovaciones. Realizará además mediciones de la erosión y sus impactos en la cuenca, mediante técnicas avanzadas de radioisótopos.

Los talleres principales del proyecto contarán con observadores de otros países de América Latina. La estrategia aprovechará el avance que Chile ya tiene en esta materia. La validación del modelo se realizará en un seminario a la escala latinoamericana, que se realizará en Chile con la colaboración de la FAO.

El proyecto culminará a la escala global, con una conferencia en el Reino Unido para proponer la creación de una Alianza Global para Revertir la Erosión de Suelos, que promueva y financie intervenciones similares en el resto del mundo en desarrollo.

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